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INICIACIÓN DEPORTIVA

Los avances tecnológicos y la inseguridad están causando que los niños practiquen menos deporte. Por otro lado muchos niños que si tienen la oportunidad de jugar un deporte están siendo sometidos a una pesada carga deportiva que les afecta física y emocionalmente. Por ello es importante saber como introducir y retener a los niños en la actividad deportiva de manera que ayudemos a su salud para toda la vida.

La televisión, los juegos de video, el internet, el teléfono celular y el automóvil son algunos de los avances tecnológicos que están conduciendo a nuestros niños a la inactividad física. La falta de ejercicio más deficientes hábitos alimenticios son factores de riesgo para la salud, especialmente en la niñez cuando se es más vulnerable.

El robo, el secuestro y los abusos entre otros problemas sociales son la razón por la que los padres prefieren que sus hijos estén en el hogar por el riesgo que se tiene al permitirles jugar un deporte fuera de casa. Que tiempos aquellos en los que nuestros niños podían jugar una cascarita de fútbol en la calle, un partido de béisbol en un terreno baldío, ir a nadar al río o correr en un parque.

En el otro extremo están los niños que son obligados a practicar un deporte porque sus padres frustrados quieren verse realizados en ellos. Estos niños son sometidos a estrictos programas de entrenamiento para hacerlos campeones a temprana edad. Esta tendencia de someter a los niños a rigurosos entrenamientos por el deseo de ganar, romper récord y obtener beneficios económicos ha provocado gran cantidad de problemas afectando la salud de muchos niños deportistas.

Los principales efectos negativos de la excesiva carga deportiva a la que es sometida el frágil cuerpo de los niños son: lesiones en el sistema óseo y muscular, deformación de los tejidos, ligamentos dañados, afectación a los cartílagos y articulaciones, estrés físico y psicológico y en casos extremos la muerte.

Ambos extremos, la inactividad deportiva o la actividad en exceso afectan la salud de los niños. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad.

Para ayudar a que los niños sean activos, permanezcan en las actividades deportivas y crezcan saludables podemos seguir las siguientes normas y recomendaciones:

Los padres podemos estimular y alentar la participación de nuestros hijos en deportes, pero también debemos respetar la decisión que ellos tengan. Como parte de esta “orientación deportiva” los padres podemos dialogar con nuestros hijos informándoles los beneficios de las distintas actividades. Ellos deben tomar la decisión final, los padres debemos apoyarlos. Esto suena sencillo, pero la gran deserción de niños y jóvenes de las disciplinas deportivas en todo el mundo, es un reflejo de que los padres estamos imponiendo nuestra voluntad.

Como profesor de golf, desafortunadamente he observado que hay padres que obligan a sus hijos. Los inscriben en clases particulares o clínicas contra su voluntad y durante ellas manifiestan su inconformidad con falta de interés, apatía, indiferencia, falta de integración y ausentismo. Los padres hacen otra contribución importante para que sus hijos deserten: cuando por fin tienen el tiempo de ir a la clase de sus hijos o jugar con ellos los regañan de tal forma que los pobres toman la decisión de no volver a tomar un bastón en su vida. Lo curioso es que los padres quieren que los niños hagan los movimientos con una perfección tal que ni ellos son capaces.

Otra práctica común que he observado en los padres es el chantaje. Ofrecen distintas recompensas con tal de que los niños vayan a clases. Ellos van sin obtener ningún aprovechamiento, pero si logran el premio que realmente es lo que les interesa. Los padres simplemente se están engañando ya que es claro que a los hijos no les gusta ese deporte.

Jugar con nuestros hijos distintos deportes, en un ambiente relajado, donde se diviertan, es una de las mejores inducciones que podemos darles. Si ellos observan que nos divertimos con ellos, es más probable que les nazca el deseo de continuar. Si ellos continúan, cada día les gustará más, y si les gusta les divertirá y por consecuencia lo harán bien. No obstante que sigamos esta sencilla pauta, no es una garantía el que funcione, debido a las diferencias individuales que hay en los seres humanos. Así vemos que al respetar el albedrío de nuestros hijos, tal vez nos lleve a tener un excelente pintor, pero no el gran futbolista de americano que siempre quisimos ser.

Estimular la actividad física de los niños exponiéndolos a ambientes donde tengan una amplia gama de movimientos musculares como caminar, correr, brincar, trepar, lanzar objetos, patear, bailar, andar en bicicleta, nadar y subir escaleras, entre otros. Esta actividad física debe formar parte de su vida cotidiana y se da a través del trabajo, la recreación, los juegos, el ejercicio y las actividades deportivas.

En mi niñez tuve el privilegio de vivir en el Country Club de Culiacán, debido al trabajo de papá. El Club era el patio de nuestra casa, así que pase mucho tiempo en los juegos infantiles, subiéndome a los árboles a cortar mangos, ciruelas y guayabas, y corriendo los 9 hoyos del campo. También tire muchas piedras a un canal de riego, caminé para ir a la escuela que estaba a 3 kilómetros y trabajé de caddie desde los 8 años.

Esta actividad física en los niños es la preparación para la práctica de los deportes. El propósito de los deportes en la edad infantil es fortalecer y desarrollar los sistemas inmunológico, óseo, muscular y cardiovascular, así como el desarrollo de las cualidades físicas y motoras (coordinación, flexibilidad, fuerza, rapidez y resistencia).

Los niños deben tener la oportunidad de practicar varios deportes, aunque genéticamente pueden tener o no habilidad para ciertos deportes, el haber desarrollado distintas actividades físicas a temprana edad les da cierta facilidad para la mayoría de los deportes. En mi niñez practique fútbol, béisbol y golf. En mi adolescencia jugué más golf, tenis y básquetbol.

Ahora veremos en forma particular el aprendizaje del golf, aunque el proceso puede ser aplicable a la mayoría de los deportes. La mejor edad para introducir a un niño en el golf es el momento en que él se interesa por el juego.
Desafortunadamente muchos padres obligan a jugar a sus hijos aún cuando ellos no lo desean. Los inscriben en clases particulares o clínicas contra su voluntad y durante ellas manifiestan su inconformidad con falta de interés, apatía, indiferencia, falta de integración y si pueden ausentismo.

Tal como cualquier otra actividad en la vida el deseo de aprender nace de ver y hacer, por ello un buen truco para iniciar a los niños es llevarlos a la practica de golf y dejarlos que tiren bolas para ver si les gusta.

El golf debería aprenderse empezando con los golpes cortos. Este sistema de aprendizaje de lo corto a lo largo es llamando aprendizaje incremental. En el aprendizaje del golf se le debe dar más importancia a la diversión que la técnica. Lo ideal es buscar un profesor que tenga la habilidad de enseñar cómo divertirse al jugar golf. La idea es que el niño asocie el golf con diversión.

A la mayoría de los niños le fascina competir y mostrar sus habilidades. Los torneos, competencias, concursos, juegos y trucos de putt, chip o drive son poderosos imanes que les atraen. Ya sea que se compita por el honor, una bola o un Open imaginario se logrará que el niño se concentre más por obtener un buen resultado.

Los amigos son otra buena razón para que los niños se interesen en el juego. Los padres deben procurar que sus hijos tengan amigos que jueguen golf. El ambiente de amigos y competencia ayuda a desarrollar el carácter y las habilidades. Los niños que vienen sólo a su clase de golf pero no tienen amigos y no participan en competencias tienen menos posibilidades de llegar a ser buenos jugadores.

Los padres tienen un rol importante en el aprendizaje de sus hijos, ellos además de pagarles las clases, deben jugar con ellos. Si el trabajo, el afán de obtener más dinero, los viajes de placer o negocios o la vida social son la justificación para no hacerlo es bueno revisar sus prioridades en la vida.

El jugar con los hijos es muy bueno, pero puede resultar contraproducente si se toma el rol de sabelotodo y crítico, ya que ningún niño quiere pasarse horas siendo corregido y regañado.
Un conocido refrán dice: “Lo que bien se aprende, nunca se olvida”. Generalmente quien aprende a jugar golf en su niñez, aunque lo dejé de jugar, cuando lo retoma en su madurez, tiene una facilidad natural para girar el cuerpo, que no tienen quienes no fueron golfistas ni deportistas en su niñez.

El aprendizaje del golf es un privilegio que podemos dar a nuestros niños. Esta oportunidad de darles un legado deportivo es única y hoy es el día para dárselos. Nuestros hijos nos lo agradecerán.