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Aprendiendo a Jugar Golf

Mateo Melgar O. - viernes, octubre 01, 2010
En mis últimos pensamientos antes de dormir, en las madrugadas que los sueños de golf me despiertan y cuando leo sobre golf suelo pensar por qué unos niños cuando crecen llegan a jugar categoría AA o Campeonato, mientras muchos más no lo logran; por qué las señoritas y jóvenes tienden a abandonar el juego, y por qué la mayoría de los niños y niñas cuando llegan a ser adultos permanecen por años, incluso décadas en la misma categoría.

El presente artículo va dirigido a los padres y abuelos, y busca dar respuesta a mis inquietudes enfocándome a la forma en que los niños y niñas tienen sus primeros acercamientos al aprendizaje del golf y como estos influyen en su juego para toda su vida.

 ¿CUÁNDO INICIAR ?
“La mejor edad para introducir a un niño en el golf es el momento en que él, o ella, se interesa por el juego” Harvey Penick. “Cualquier edad esta bien si tu hijo (a) desea jugar”. Bob Rotella.

Desafortunadamente muchos padres obligan a jugar a sus hijos aún cuando ellos no lo desean. Los inscriben en clases particulares o clínicas contra su voluntad y durante ellas manifiestan su inconformidad con falta de interés, apatía, indiferencia, falta de integración y si pueden ausentismo.

Tal como cualquier otra actividad en la vida el deseo de aprender nace de ver y hacer, por ello un buen truco para iniciar a los niños es llevarlos a la practica y dejarlos que tiren bolas para ver si les gusta; otro mejor es llevarlos en el carrito de golf, lo cual les emociona mucho.

Los profesores de golf diferimos en la edad óptima para empezar a jugar, las opiniones van desde 3 hasta 10 años. La fuerza física para levantar el bastón es la razón de la diferencia de opiniones. Yo aconsejo de los 6 años en adelante.

La experiencia nos enseña que cuando un niño se inicia en el golf contra su voluntad tarde o temprano lo abandonará.

APRENDIENDO DEL GREEN AL TEE DE SALIDA

“El golf debería aprenderse empezando por el hoyo y progresando hacia el tee”. Harvey Penick.

La historia nos enseña como muchos grandes jugadores se formaron aprendiendo primero el juego corto. Bobby Jones vivía en el hoyo 13 de un campo de Atlanta y pasó ahí muchas horas entrenando el chip, pitch y putt. José María Olazábal vivía en un campo de golf en España donde su papá era jefe de mantenimiento, por lo que su entorno lo hacía pasar horas y horas practicando el juego corto. A Tom Kite, Ernie Els y Phil Mickelson sus padres les construyeron un green en el patio de su casa y ahí desarrollaron su sensacional toque.

Mi aprendizaje fue similar. Mi casa de la infancia estaba junto a la bodega de bastones de la cual mi papá era encargado, mi madre tenía una tienda para dar servicio a los caddies y junto a la casa en una pequeña área de tierra hicimos un putting-green, nuestros primeros putts fueron las botellas de refresco de la tienda. Después recuerdo que se nos permitía practicar en el putting-green y ahí pase muchos atardeceres compitiendo con mis hermanos.

Este sistema de aprendizaje de lo corto a lo largo, de lo menos a lo más, es llamando aprendizaje incremental o moldeamiento y nos muestra que el orden correcto para aprender es putt, chip, pitch, fierros y maderas. No obstante que este sistema esta ampliamente probado, encontramos una gran resistencia en los alumnos a aceptarla debido a la tendencia de querer golpear fuerte aún cuando ni siquiera se tiene un dominio de los golpes más sencillos.

Así vemos que muchos niños y jóvenes prefieren practicar el juego largo, desarrollando swings con deficientes fundamentos y sembrando lo que les dará pobres resultados en el futuro.

TÉCNICA Y DIVERSIÓN
“Un profesional debería controlar el swing de un niño una vez al mes, más o menos, lo justo para reorientar su juego por el camino adecuado”. Harvey Penick.

No recuerdo que durante mi niñez y juventud haya recibido alguna clase formal, solo tengo un vago recuerdo de que alguna vez el Profesor Liborio Beltrán me dio algunos tips para aprochar mejor. Por supuesto que recomiendo que los niños tomen clases y creo que la mayoría de ellos pueden llegar a ser mucho mejores que yo. Lo ideal es buscar un profesor que tenga la habilidad de enseñar cómo divertirse al jugar golf. El tiempo de atención de un niño es corto, sus clases no deben durar más de media hora y debe dividirse en 10 de enseñanza y 20 de juego. La idea es que el niño asocie el golf con diversión. Se debe permitir que el niño escoja lo que quiera hacer ya sea jugar o practicar. La técnica se les debe enseñar de maneras creativas dándoselas de manera visual más que verbal, y lo poco verbal debe ser con imágenes y palabras sencillas.

Muchos profesores, en parte presionados por padres que quieren ver que se desquita lo que están pagando de clases, ponen a los niños a practicar tirando bola tras bola, pidiéndoles una y otra vez que hagan una lista de movimientos, pero la realidad es que los niños no aguantan mucho, se hartan y dejan de divertirse. Si nuestros hijos están siendo enseñados de esta manera, que no nos extrañe el que de pronto nos pidan que ya no quieren ir a su clase de golf.

EL ROL DE LOS PADRES EN EL APRENDIZAJE DE SUS HIJOS
“Lo peor de todo es cuando veo a un papá, en el campo de prácticas o en el recorrido, regañando constantemente al niño… está dañando su desarrollo”. Harvey Penick.

Sugiero que los padres deben salir al campo con sus hijos y no sólo pagarles clases. Si el trabajo, el afán de obtener más dinero, los viajes de placer o negocios o la vida social son la justificación para no hacerlo es bueno revisar sus prioridades en la vida.

El jugar con los hijos es muy bueno, pero puede resultar contraproducente si se toma el rol de sabelotodo y crítico. Deja la vista, no dobles el brazo izquierdo, que no puedes… etc. son sólo unas cuantas frases del amplio repertorio que tienen los padres para fastidiar durante todo el recorrido. Por supuesto que ningún niño quiere pasarse horas siendo corregido y regañado. Además si los padres se quejan y maldicen su propio juego, ¿por qué va a querer un niño jugar lo que convierte a sus padres en seres infelices, frustrados y enfadados?.

Para que el tiempo en el campo sea una experiencia que los niños quieran volver a repetir, sugiero lo siguiente: salir al campo en la tarde cuando hay menos gente; reconocer que el primer objetivo es la diversión de los niños; darle prioridad al juego de ellos; que el niño decida los hoyos a jugar; haga lo que diga el niño, ya sea que quiera tirar de la trampa, por arriba de un árbol o de un hazard, incluso si quiere subirse a un árbol o ver las ardillas; tome una actitud en la que sea el niño quien le enseñe a jugar golf; deje que aprenda por mimetismo y elogie antes que criticar.

Un antiguo proverbio dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de el”. Creo que esto se aplica tanto a la moral como al golf.

LA COMPETENCIA Y LAS AMISTADES
“Lo mejor es que el niño practique juegos con otros niños en el putting-green o a su alrededor”. Harvey Penick.

A la mayoría de los niños le fascina competir y mostrar sus habilidades. Los torneos, competencias, concursos, juegos y trucos de putt, chip, pitch y drive son poderosos imanes que les atraen. Ya sea que se compita por el honor, una paleta, una bola, un refresco o por un Open imaginario se logrará que el niño se concentre más por obtener un buen resultado. Además le motivará a entrenar para ser un campeón.

Los amigos son otra buena razón para que los niños se interesen en el juego. Los padres deben procurar que sus hijos tengan amigos que jueguen golf. Tengo la fortuna de tener 3 hermanos y haber crecido entre caddies por lo que desde niño estuve expuesto a la competencia. Mis hermanos y yo competíamos con los caddies al golf, pero además a las canicas, al béisbol, al futbol, a la cuartita, al damero, al box, al frontón y a las aguilitas. Este ambiente de amigos y competencia me ayudó a desarrollar mi carácter y mis habilidades.

Los niños que vienen sólo a su clase de golf pero no tienen amigos y no participan en competencias tienen menos posibilidades de llegar a ser buenos jugadores.

Concluyo deseando que mis palabras ayuden a tener una buena cosecha de grandes jugadores en todo México.

Mateo Melgar Ochoa www.jugargolf.mx mateomelgarochoa@gmail.com
Comentarios
Anónimo comentó el 14-May-2011 08:56 PM
Muy interesante sus comentarios, me hicieron pensar mucho, los tendré en cuenta. Tengo tres niños en el golf, les exijo bastante y muchas veces me desespero al ver que no aprovechan las oportunidades que les estamos dando en lo relativo al golf. Yo aprendí
de grande (mi esposo en cambio de niño, pero practicamente sin clases) y a veces no entiendo cómo no gozan tener la posibilidad de asimilar un deporte tan dificl en forma tan natural como lo hacen los niños. Gracias!!!

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